Por María Noelia Iglesias Dosil
Actualmente la tecnología digital nos lleva a situaciones que nunca antes podríamos haber imaginado, ¿o si? Quizás algunos si, como bien dice el profesor español Javier Díaz Noci en su libro “La escritura digital” haciendo referencia al libro de Arthur C. Clarke “2001, una odisea en el espacio” publicado en 1968. Salvo que, para acceder a un periódico digital, no hace falta, y nunca lo hizo, irse del planeta Tierra.
Y si de periódicos digitales se trata tenemos que hablar, indefectiblemente, de la forma en que se hacen, específicamente de cómo son escritos.
Si revisamos uno de los diarios digitales más visitados del país, Clarin, y uno de los más nuevos, Crítica, podemos comprobar que la escritura en los medios digitales todavía arrastra, en algunos casos, características de la tradicional forma de escritura utilizada en los diarios que son publicados en papel.
A pesar de que la nueva tecnología posibilita infinitas formas de presentar una noticia –el periodista ya no está limitado a escribir y adjuntar una fotografía o dibujo a su artículo sino que tiene la posibilidad de producir una noticia multimedia, esto es agregar videos, audios e hipervínculos que se suman a las fotos y palabras–, aun hoy esto no se lleva a la práctica de la forma esperada por estudiosos y promotores de esta nueva tecnología.
Si tomamos como ejemplo una noticia de las tres más destacadas en Critica Digital, podemos comprobar que se trata de una noticia corta, de pocas líneas de extensión, cuya versión completa se puede encontrar en la edición impresa de este mismo diario y a la que también se puede acceder desde la página digital . Es decir que la misma noticia que es utilizada para la versión papel del diario se acorta y se “cuelga” en su versión digital. A su vez, en la bajada de esta nota que aparece en la versión digital, podemos encontrar hipervínculos que llevan a noticias relacionadas también pertenecientes a la edición impresa.
En cambio, si nos trasladamos a Clarin. com, encontramos en la sección Último momento una versión más multimedia del tratamiento de la noticia que incluye 3 videos, 4 audios, 3 fotografías y una nota escrita . Hay que aclarar que, en este caso, esta cobertura es posible gracias a que de trata de Clarin, un multimedio que no se limita a la prensa escrita. En general, los diarios digitales no poseen una cobertura multimedia como la que posee Clarín porque no cuentan con los mismos recursos. Es por eso que se afirma que aun hoy la tecnología multimedia no es aplicada ampliamente por las publicaciones digitales.
Además, detrás de todo esto, hay una realidad: hoy sigue siendo más cómodo leer desde un papel impreso que desde la pantalla de la computadora. Es por eso que, a pesar de que Internet permite exponer gran cantidad de material sobre un tema, esa práctica no se aplica del todo debido a la poca disponibilidad de tiempo, la poca predisposición o la falta de costumbre que tienen los lectores para recorrer esa información desde la computadora. ¿Habrá que esperar y ver qué ocurre con las nuevas generaciones de lectores que nacieron con la nueva tecnología? Todo parece indicar que sí.
Sin embargo, hay nuevas formas que permiten la participación de los lectores facilitadas por las nuevas tecnologías y la escritura digital y que encontramos tanto en Clarín.com como en Crítica digital: blogs – Clarin weblogs, Pendejos, Viajé como el orto– con la diferencia de que Clarín permite a sus lectores abrir un blog propio y Crítica no, ranking de notas más leídas, más recomendadas o más comentadas en el caso de Clarín y ranking de videos en el de Crítica, encuestas y comentarios de lectores. Todo hace que el lector se sienta parte de la cocina periodística de los diarios digitales.
Mucho se dice también acerca de cómo deben ser los nuevos periodistas digitales, de qué forma tienen que trabajar y cuáles son las nuevas costumbres que deben adoptar a la hora de salir a cubrir una noticia o de darla a sus lectores. Saber escribir bien, claro y con estilo propio u original ya no basta a la hora de transmitir lo ocurrido: los periodistas además deben saber tomar buenas fotografías, capturar buenas tomas fílmicas y manejar muy bien todas las herramientas informáticas que le facilitan su labor a la hora de la edición y producción. Esto les permite seguir dentro de la actividad y no quedar “afuera”. Sin embargo, al igual que como ocurre con los lectores, parece que sólo las nuevas generaciones de periodistas son los que mejor se adaptan a estas condiciones de trabajo que el mercado de hoy exige.
Al parecer, todo es cuestión de tiempo. El tiempo es el que tiene la última palabra en cuanto a estas nuevas tecnologías que, indudablemente, crean nuevas formas de trabajo, nuevas formas de informar y de informarse y, en definitiva, nuevas costumbres y formas de vida. Mientras tanto, las generaciones de la era del papel se resisten.