Comunicación Digital

Mayo 6, 2008

Sobre observadores y observados

Por María Noelia Iglesias Dosil

Ser observados puede ser señal de que le gustamos, agradamos o caemos bien a alguien. Sin embargo, cuando esa observación es con fines de vigilancia, la acción deja de ser un gesto de gratitud para convertirse en una persecución, en una pesadilla. Esto último sucede desde que el tema Observatorio de medios repercute en todos los medios de comunicación de nuestro país.
¿Por qué el observatorio de medios puede resultar una vigilancia y un ataque a la libertad de prensa? ¿Por qué el observatorio puede alterar el derecho a la información y al pluralismo?
Este tipo de comentarios son los que se leen en diarios y revistas y se escuchan por televisión y radio desde que el enfrentamiento entre el campo y el gobierno sobrepasó las fronteras de las economías nacionales dando origen al conflicto mediático entre el multimedio al que pertenece el gran diario argentino y los Kirchner.
En medio de esta batalla campal hizo su aparición el Observatorio de Medios, que no es otra cosa que el Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión creado dos años atrás y cuya existencia pasó desapercibida hasta hoy.
Todo comenzó el pasado 4 de abril cuando, la presidenta Cristina Fernández, recibió en el Salón Sur de la Casa Rosada a las autoridades de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. En esta reunión los representantes de la UBA, encabezados por Federico Schuster, presentaron un informe a la presidenta donde se consideraba discriminatoria la cobertura periodística de los enfrentamientos ocurridos en Plaza de Mayo como consecuencia del paro agrario. A partir de ello, la presidenta insto a los organismos que forman parte del Observatorio de Discriminación de Radio y Televisión a incluir al mismo a las facultades de ciencias sociales de las universidades nacionales para que participen del análisis de los hechos. Fue cuando en los diarios naciones aparecieron publicadas expresiones como “Cristina avaló un informe con críticas para el periodismo” o “Inquietud por el Observatorio de Medios”.

Qué es el observatorio

El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión surgió en el mes de noviembre de 2006 y está conformado por el COMFER, el INADI y el CNM. Este organismo interinstitucional tiene como finalidad analizar los programas de radiodifusión para interceptar cualquier contenido discriminatorio. Hasta aquí la tarea de este observatorio que no puede más que, como su nombre lo indica, observar. En el caso de detectarse algún tipo de contenido discriminatorio el organismo se limita a comunicar a las partes involucradas su conclusión. Es decir, que el observatorio no puede realizar ningún tipo de censura, no puede levantar un programa ni aplicar sanción o multa alguna.

El debate

A partir de las declaraciones de la presidenta, el debate se hizo cada vez más reaccionario. Las opiniones coinciden en que un Observatorio, dependiente del poder político, no es más que una forma de acallar a la prensa, como lo expresó Nelson Castro en La Nación: “son vueltas de tuerca para amedrentar a la prensa libre (…) esta situación hacia la prensa estará presente con Cristina Kirchner como lo estuvo durante el gobierno de su marido (…) los Kirchner son ahora, y lo fueron en Santa Cruz, intolerantes con la prensa” o Ricardo Roa al afirmar en Clarín que “un observatorio dependiente del Gobierno es una contradicción en sí misma. Lo que legitima su existencia es la independencia del poder político. De otro modo se convierte en un comisariato oficial”.
Pero los ataques continuaron. A las críticas a la caricatura hecha por Hermenegildo Sábat calificada por Cristina Fernández de “mensaje cuasimafioso” siguieron los afiches y calcomanías que aparecieron por todos los rincones de la Capital Federal con las inscripcines Clarín Miente o Todo Negativo. Por esos días las respuestas desde Clarín, TN y los noticieros de Canal 13 no se hicieron esperar: como nunca antes se vio, el multimedio respondió, sin pelos en la lengua y para sorpresa de muchos, con críticas al gobierno K.
Es cierto que pensar en un Observatorio donde el gobierno de turno tenga participación a través de organismos como el COMFER –que está intervenido por el gobierno desde la vuelta a la democracia– hace dudar del sano funcionamiento de este tipo de instrumento. Pero el debate no debe limitarse sólo a este aspecto. Hay que tener presente lo que el profesor Martín Becerra dice al respecto: “en los casi 200 años de historia argentina no existan ejemplos como los de los países europeos, de entes públicos no gubernamentales que observen y regulen el funcionamiento de los medios”.
A partir de esto habría que ponerse a pensar en otro tipo de debate, que no sólo tenga en cuenta quienes se enfrentan con quienes, si no avanzar en materia de políticas de comunicación y defender como ciudadanos el valor que los medios de comunicación tienen que tener como bien público, para que puedan brindarnos la posibilidad de ejercer nuestro derecho a informarnos. Mientras esto no se revierta continuaremos debatiendo sin encontrar solución a los problemas.

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