Por Patricia A. Perrotta
Mientras que algunos autores ya han catalogado al periodismo electrónico como el quinto poder, otros aún dudan en considerarlo un nuevo medio de comunicación. Más allá del poder que tenga como instrumento receptor, controlador y difusor de información, puede afirmarse que la prensa digital es incluso más que un medio de comunicación de masas que se asienta a buen ritmo en el panorama mediático de los países desarrollados. Con Internet ha nacido el Nuevo Periodismo. Se trata de un Periodismo de Servicios o Periodismo del Bienestar Social que no se limita a ser un mero transmisor de acontecimientos noticiosos sino que, además, también oferta otros servicios que exceden la naturaleza puramente periodística, y que se relacionan y satisfacen necesidades comerciales y de ocio de los usuarios.
La implantación y el uso generalizado de las nuevas tecnologías han cambiado, prácticamente, todas las esferas de la vida profesional, civil y personal de los ciudadanos. En lo que atañe al sector económico, se han creado nuevas formas de hacer negocio como el e-comerce que opera a través de transacciones electrónicas cada vez más rápidas y de fácil trámite. En determinados sectores, como es el caso de las agencias de viaje, Internet tiene el poder de eliminar a golpe de clic a los intermediarios del proceso de compra y venta abaratando así los costes de producción y como consecuencia el precio final del producto o servicio; un punto positivo que se suma a la ventaja y la comodidad que supone para un individuo comprar desde casa a través de un portal de comercio electrónico.
En el mundo laboral, la red supone la implantación del teletrabajo como una opción de empleo que permite trabajar en el ámbito de una oficina virtual, prestando un servicio tan eficaz y profesional como el que se ofrece a través de los procedimientos tradicionales.
El campo de la formación académica también se ha visto beneficiado por Internet. De esta manera, la formación on-line, una vez demostrada su calidad en la mayoría de los casos, y superada la lógica incertidumbre y desconfianza ante los nuevos métodos docentes, ha logrado hacerse un hueco importante en el sector de la enseñanza y hoy día cuenta con numerosos alumnos repartidos por todo el mundo. Especialmente agradecidas están aquellas personas que por motivos personales, laborales, económicos o de cualquier índole no disponen de movilidad geográfica, y por tanto encuentran en esta modalidad de estudios a distancia la mejor forma de acceder a cursos de especialización, masters y licenciaturas que no podrían haber cursado de otra manera.
Como ejemplo ilustrativo de las nuevas formas de comunicación figura el congreso que nos atañe, relacionado, a su vez, con la temática docente por su aportación de conocimientos. Hablamos de un congreso virtual en el que participan personas que no se conocen, que probablemente estén a cientos de kilómetros las unas de las otras y que, sin embargo, se comunican simultáneamente e interactúan sin trabas geográficas compartiendo ideas, opiniones, y por qué no decirlo; sentimientos. Las relaciones interpersonales también se han visto atrapadas por la sugerente tela de araña que es Internet. Chat, foro, e-mail son ya términos comunes en nuestro vocabulario cotidiano. El encanto de la correspondencia epistolar ha dado paso a los correos electrónicos; sin duda, asépticos y poco románticos, pero más rápidos, ágiles y prácticos (de leer y borrar, o reenviar a cientos de direcciones). Por su parte, el amor se alía con las nuevas tecnologías y encuentra en los chats a un Cupido ansioso por unir almas gemelas que se sinceran mutuamente antes de conocerse y darse su primer beso real, arropados por la confianza que confiere el anonimato. Correos que se reciben y se contestan casi al mismo tiempo, novios virtuales, amor en la red, historias sobre la amistad y otros tantos que se reenvían continuamente dando la vuelta al mundo en un par de horas, una partida de ajedrez con un contrincante que vive al otro lado del planeta… ya nada nos resulta extraño, la ciencia ficción se nos queda pequeña, y las posibilidades de Internet aún deparan sorpresas. Sirva esta breve incursión por algunas de las atractivas y cómodas novedades que nos oferta la “aldea global” para acabar conociendo el alcance que la Sociedad de la Información tiene en el mundo de la comunicación en general, y de la información periodística en particular. Las Nueva Sociedad se sustenta sobre un mercado global de la comunicación, un foro donde coinciden todos los modos de intercambio de bienes, servicios y de ideas. Las nuevas tecnologías están cambiando las formas de uso de la información; de emitir noticias y de recibirlas. Además, el público quiere y necesita estar al día de lo último, tener acceso a cualquier materia nueva, desea acceder sin esfuerzo a la información que le interesa, sin desplazarse físicamente, es decir, por sus propios medios y de una manera inmediata. Y este servicio lo proporciona Internet a través de productos informativos concretos que constituyen la llamada prensa electrónica. El periodismo electrónico nace por tanto para satisfacer las nuevas y más exigentes necesidades informativas surgidas en la Sociedad del Conocimiento. Para lograr su cometido, este nuevo periodismo cuenta con su propio canal: Internet, y soporte: la pantalla de un ordenador, sus propias características, así como sus propias ventajas e inconvenientes; una serie de factores que lo convierten en un medio de comunicación diferente, aunque complementario, de los tres anteriores: la prensa escrita, la radio y la televisión. La prensa electrónica es, por consiguiente, el cuarto medio de comunicación. Justo y necesario es justificar tal afirmación. Como dijo Javier Díaz Noci “El ciberperiodismo permite renovar, completar o sustituir la información de manera muy veloz”
Hablamos, pues, de un nuevo periodismo, catalogado como periodismo de servicios, porque no se limita a transmitir información, a comunicar, interpretar u opinar sobre la actualidad, sino que, además, completa su oferta con otros servicios útiles, y pone en contacto a la masa social, que interactúa con el medio pasando a formar parte del proceso informativo: proceso en el cual casi sin darnos cuenta vamos formando parte.