Por María Noelia Iglesias Dosil
Mucho se habla sobre el fenómeno del periodismo ciudadano o, como también se lo suele llamar, periodismo participativo, periodismo cívico o periodismo social.
La definición más aceptada del término hace alusión a la práctica del periodismo que cualquier persona/ciudadano puede hacer: desde escribir noticias en un blog personal hasta enviando una noticia o un video casero –tomado por un testigo casual de los hechos– a las páginas digitales de los grandes diarios o de otros medios de comunicación. Es decir, periodismo ciudadano es aquel donde “los ciudadanos exponen su visión de diversos asuntos sociales, culturales, políticos, económicos, locales, deportivos, etcétera.”
El periodismo ciudadano permite, de alguna forma, que las audiencias diseñen su propia agenda de temas –ya que se hacen eco de las noticias locales que los grandes medios pasan por alto– y, a su vez, que sean ellas mismas las que realicen el tratamiento de la información hasta convertirla en noticia.
Algunos investigadores del tema hacen una diferencia entre las definiciones de periodismo social que sería el “que asume su responsabilidad en los procesos sociales, que reflexiona sobre su papel en el devenir social y que se preocupa por la búsqueda de soluciones” y el termino periodismo cívico que, según Manuel López, es aquel que realiza “un tratamiento de la información basado en la complicidad y corresponsabilidad del medio con los problemas de una colectividad concreta”.
José Cervera, periodista español, da su definición de periodismo ciudadano:
Otro periodista español, Gumersindo Lafuente, director de soitu.es también define el periodismo ciudadano:
Como vemos, la definición de periodismo ciudadano es tan personal y diversa como la práctica que se hace de el. A pesar de ello, lo cierto es que muchos periodistas y hombres de medios niegan la validez de esta práctica cada día más masiva. Afirman que “el periodismo es una disciplina profesional que no se puede democratizar para la ciudadanía: la información no es democracia, sino poder”.
Algunos dicen que el boom del periodismo ciudadano se debe a una crisis de credibilidad que el periodismo tradicional esta atravesando. Este dato, acompañado del incipiente crecimiento de los blogs y de las infinitas posibilidades que ofrece la llamada web 2.0, no dejan dudas de por qué el periodismo ciudadano se ha convertido en una práctica tan popular. Así queda expresado en el siguiente informe chileno:
Más allá de las críticas el periodismo ciudadano tiene que ser visto como una expresión de todos, no como una imitación al periodismo hecho por unos pocos. Es esencial no perder de vista sus objetivos: incitar cambios, ayudar a que la vida pública funcione bien. Siempre que sea visto desde esta perspectiva y utilizado con estos fines el periodismo ciudadano debe ser apoyado por toda la sociedad.